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Copa Venezuela 2013: Regreso Aurinegro al protagonismo

Si bien el entorno aurinegro aún se encuentra impregnado de la amargura propia de haber perdido la final de la Copa Venezuela 2013, es momento preciso para repasar la trascendencia de un certamen que permitió al Deportivo Táchira F.C., la disputa de los máximos honores nuevamente y el regreso de la bandera amarilla y negra a la palestra protagónica del fútbol profesional venezolano.

Desde el 28 de agosto cuando el Carrusel Aurinegro se trasladó a Ureña para comenzar este recorrido, la meta estuvo clara: Ser campeón de Copa Venezuela y firmar el regreso al concierto internacional. El último paso no se pudo cumplir con la firmeza demostrada previamente, las sensaciones se mezclaron y el trofeo copero se escapó de las manos. La frustración se apoderó del camerino tachirense, pero el adjetivo fracaso no forma parte de esta evaluación, que por el contrario muestra un promisorio futuro para la divisa siete estrellas.

Y es que el presente del finalista de la edición 2013 de la Copa Venezuela, tiene entre sus matices un plantel talentoso y plagado de juventud que motiva al presente e inspira a soñar con el futuro. Hasta siete efectivos juveniles de la norma (1995-1996) fueron convocados en este certamen: Romeri Villamizar, Juan Carlos Azócar, Albert Zambrano, Carlos Cermeño, Jhonny Camacho y José Alejandro Guanipa vieron acción, los primeros tres anotaron sus goles de estreno con el Aurinegro; mientras que Ronny Maza (1997) vivió su primera convocatoria profesional con apenas 16 años.

La sangre criolla predominó en lo absoluto en esta gesta, sólo 90 minutos disputó Bréiner Castillo como único extranjero de la nómina amarilla y negra, en la que resaltó el gentilicio tachirense con 10 nacidos en tierra cordial y menores de 20 años dentro de las distintas convocatorias: Romeri Villamizar, Albert Zambrano, Mikel Villanueva, Marcelo Moreno, Diego Ostos, Junior Monsalve, Jhonny Camacho y José Alejandro Guanipa tuvieron su oportunidad de saltar a la cancha, mientras que Juan Carlos Mora y Yerikson Murillo estuvieron en las concentraciones a falta de la acción.

La Copa mostró a un gran cuadro aurinegro capaz de desplegar buen fútbol y con inteligencia dentro de la justa, a la par de la disputa constante del Torneo Apertura 2013, sobreponiéndose a exigentes y apretadas agendas que le llevaron a pasar gran parte del semestre fuera de casa. 12 compromisos en la carretera (7 del torneo regular y 5 de Copa Venezuela) exigieron la brújula del tren tachirense en el semestre que aún le resta una visita a Maracay ante el Aragua F.C.

La altísima evaluación en el fundamento físico quedó en evidencia mientras el atigrado iba superando rivales y trascendiendo encada instancia. Hasta 9 juegos en 28 días llegó a disputar el cuadro siete estrellas, sin mermar su dinámica futbolística y su germen ganador, amén de haber conseguido avanzar hasta la final.

Si hasta ahora el balance arroja números positivos, resta mucho por repasar y subrayar, como por ejemplo ser el colectivo más goleador de esta competencia paralela al torneo regular: 16 goles lograron anotar los pupilos de Daniel Farías en la Copa Venezuela, liderados por Gelmín Rivas con 5 anotaciones. Es el Deportivo Táchira F.C. el equipo que más veces ha celebrado la magia del fútbol durante el semestre, pues los 28 goles del Apertura (segunda mejor estadística por debajo de Carabobo con 29) se suman a los 16 tantos convertidos en Copa Venezuela, para un total de 44 veces poner a sonar el popular “Chucuchá – Chucuchá”.

Superar las sensibles ausencias por lesión es otra tarea cumplida por el representativo de San Cristóbal, que no sólo logró mantenerse en lid vencedora sin el aporte de César González, Bréiner Castillo y Carlos Salazar; sino que además lució sin desentonar y dio paso al nacimiento de un grande en el arco tachirense como lo fue la figura de José Contreras.

Vencer a Ureña S.C. en la frontera, igualar ante El Vigía en el horno platanero, remontar heroicamente al Yaracuyanos F.C. en San Felipe y derrotar sin titubeos a Zamora F.C. en Barinas, rivales vencidos todos en Pueblo Nuevo (a excepción de los de Sorte); permitió a la escuadra del Táchira descifrar la fórmula para ganar como visitante, asignatura pendiente dentro del Apertura 2013 que se escapó en la carretera después de ser el mejor local invencible en su fortín sacro.

En la psique aurinegra queda la goleada al Ureña S.C., el bien medido dominio sobre El Vigía F.C. que acostumbra a entonarse en estas circunstancias, la épica remontada y definición desde los penales en Yaracuy,  la imposición jerárquica ante el once zamorano, actual campeón del balompié criollo, y el contundente pero corto triunfo ante el Caracas F.C. en Pueblo Nuevo.

Los giros del balón y los designios del destino acordaron dejar al Carrusel Aurinegro a las puertas de la gloria, pero el ímpetu no desmaya en la tropa de Daniel Farías que desde ya suscribe las correcciones pertinentes y traza su nuevo reto: El Torneo Clausura 2014 y el boleto a la Copa Libertadores 2015. La fórmula será la misma, trabajo, entrega y mística.

Javier Joves / Prensa Deportivo Táchira